La foto con la obra,
sin pararse delante.
Tus visitantes se llevan el recuerdo que hoy no consiguen hacerse. Nadie bloquea la sala, ninguna imagen sale del museo.
Esta fotografía no se tomó nunca. La visitante y el cuadro se fotografiaron por separado, con dos minutos de diferencia.
Arrastra y compruébalo.
A la izquierda, la sala tal y como la fotografió ella con el móvil. A la derecha, el mismo encuadre con la visitante ya dentro. Mismo cuadro, misma luz, misma pared.
El problema nunca fue la foto.
Fue la cola.
Quien posa, bloquea
Una persona se coloca, otra retrocede para encuadrar, y durante medio minuto la sala entera se detiene. Repetido cada pocos minutos, durante todo el horario de apertura, delante de la obra que más gente viene a ver.
No hay a quién pedírsela
Quien visita solo se marcha sin foto. Quien viene en pareja se lleva dos fotos separadas y ninguna juntos. Y pedírsela a un desconocido delante de un Sorolla incomoda a casi todo el mundo.
Y aun así sale mal
Reflejos en el barniz, contraluz de los focos, cabezas de fondo, el marco cortado. El recuerdo que llega a casa no se parece a lo que vieron, y a menudo ni siquiera se publica.
Dos fotos que sí puede hacerse solo.
La obra, desde donde esté
De lado, en diagonal, desde el fondo de la sala. Basta con que el cuadro entre entero. La perspectiva y la distancia se resuelven después.
Ella, donde no molesta
En un lateral, en el pasillo, en el rellano de la escalera. Una silueta en pantalla indica cómo colocarse, y esa repetición es justamente lo que permite que después encaje sin ajustar nada.
Cuatro segundos después
A tamaño real
La altura del cuadro está escrita en la cartela. De ahí sale la proporción exacta entre la persona y la obra, que es lo que distingue un recuerdo creíble de un recorte pegado encima.
36 segundos, sin sonido.
No es una atracción más.
Es un problema de sala que desaparece.
| Photocall o app de marca | Dins el Quadre | |
|---|---|---|
| Obras disponibles | Las que se hayan producido: entre cinco y diez | Todas las de la colección, desde el primer día |
| Puesta en marcha | Producción, montaje y metros cuadrados cedidos en sala | Un código impreso y un ordenador |
| Derechos de imagen | Hay que licenciar cada reproducción que se utilice | La obra la fotografía el visitante: no se aloja ni se distribuye nada |
| Datos personales | Habitualmente en servidores de terceros | No salen del museo: todo se procesa en local |
| Teléfonos | A veces limitado por marca o por versión | Cualquiera con navegador y cámara |
| Circulación | Crea una cola nueva | Elimina la que ya tenías |
Y cuando la exposición lo pide,
el visitante entra dentro.
Un segundo modo compone a la persona dentro de la escena pintada, con la paleta, la luz y la trama de la tela de ese cuadro. Se activa obra por obra, para temporales y campañas.